Vox quiere despegar en Cataluña. A diferencia de la fórmula a la que recurrió en Galicia y País Vasco el pasado 12 de julio, y que consistió en no presentar candidatos a la presidencia autonómica, el partido liderado por Santiago Abascal sí contará con un aspirante e ‘president’ de laGeneralitat.

Se trata de Ignacio Garriga, diputado por la provincia de Barcelona y una de las caras más visibles de la formación enCataluña. Con el lema ‘Yo no me voy’, el odóntologo confirmó su candidatura este lunes dejando entrever que busca ocupar el vacío dejado por Ciudadanos tras la marcha de Inés Arrimadas. 

«Unos nos han traicionado durante años para sentarse en Moncloa y otros ganaron las elecciones en Cataluña pero huyeron, yo no me voy», manifestó en Twitter. 

Fiel defensor de la «recentralización de la sanidad», y más desde el estallido de la pandemia, Garriga explica a Vozpópuli que asumirá el nuevo reto con «orgullo y responsabilidad». «La batalla contra el independentismo será frontal y sin cuartel«, avanza.

Fue coordinador de las campañas electorales en Galicia y País Vasco, donde Vox arañó un escaño por Álava, y justo después de la cita con las urnas recibió el encargo por parte de Abascal.

«Me da mucha pena dejar el Congreso porque he trabajado con un gran equipo de profesionales. He aprendido mucho de Macarena Olona, de Iván Espinosa de los Monteros, del presidente… Pero hay que dar la batalla y defender la libertad en Cataluña. Lo hago por amor a mi patria y a mis hijos, quiero luchar por su futuro», reconoce.

PSC habla de llegada del «radicalismo» al Parlament

Varias encuestas aseguran la entrada de Vox en la Cámara catalana y algunos de sus adversarios políticos comienzan a reaccionar ante la posibilidad. El diputado del PSC y secretario segundo de la Mesa del Parlament, David Pérez, aseguró en una entrevista reciente en El Liberal que «la vida política catalana se radicalizará».

«Vox no es un partido de diálogo, sino todo lo contrario. Es un partido de cuanto peor, mejor. Y eso complicará la política en Cataluña. Alguien puede creer que irá bien para que los independentistas tengan su espejo. Pero los que creen esto no saben que los independentistas están deseando esa radicalización de la política con la entrada de Vox», considera el socialista.

Garriga lo niega. «Con Vox no llega la radicalismo, lo que llega es el fin al silencio institucional impuesto en el Parlament y sostenido por el consenso progre», advierte.

Según el diputado de Vox su objetivo es «levantar alfombras y poner debates sobre la mesa«. «El PSC y el resto de fuerzas parlamentarias se van a tener que posicionar sobre temas como el de la inmigración ilegal, o el de la llamada inmersión lingüistica, que no es otra cosa que la inmersión independentista. Vamos a dar voz a millones de catalanes como lo estamos haciendo ya en el Congreso», dice.

Evolución ascendente en las urnas

Aunque señala que no dan credibilidad a las encuestas, es consciente de la tendencia al alza que recogen estas y sí reconoce una «respuesta espectacular» en las calles catalanas. Si en las elecciones generales de junio de 2016, Vox solo aglutinó el voto de 198 personas en la región, es decir, un insignificante 0,01% del censo, en los comicios del 28 de abril de 2019, los de Abascal se hicieron con 148.844 papeletas y un escaño.

El pasado 10 de noviembre la formación logró duplicar el número de escaños en la CCAA. Un total de 240.294 catalanes votaron a los de Abascal, lo que supone un 6,3% del censo y hasta 92.000 sufragios más que en abril. Consiguió dos escaños y adelantar a Ciudadanos.

«Ciudadanos lo ha hecho muy bien al principio, es algo que reconozco. Muchos de sus fundadores han luchado mucho, como Juan Carlos Girauta. Pero cuando tuvieron la oportunidad de ser implacables, optaron por un 155 tibio», considera.

Según Garriga, partidos como PSOE y PP «llevan 40 años haciendo una política de seguidismo» a los secesionistas en el Parlament. «Nunca ha habido una oposición dura e implacable y eso es lo que pretendemos en Vox», concluye este odontólogo que cambió los guantes por el escaño.